La Sexualidad

Premisas Básicas de la Sexualidad

 

Sexualidad es sexualidad
Posee características que la definen independientemente de
otros aspectos y funciones que están vinculado a ella.
Reproducción humana es reproducción humana
Prevención de las enfermedades venéreas es prevención de las enfermedades venéreas.


El ejercicio pleno de la sexualidad constituye por naturaleza un derecho humano invulnerable que es violado, conjuntamente con demás derechos, desde hace milenios.

Todo instinto deja de ser instinto puro en la persona ya que mediante las capacidades humanas y el aprendizaje social pasan a ser necesidades mediadas por la afectividad y la inteligencia para ser resueltas.

El instinto sexual en el ser humano pasa a ser orientación afectiva erótica de cuya salud depende la salud en general de la persona y pareja que constituye o vaya a constituir.

La sexualidad comienza desde el nacimiento, está presente y se va desarrollando a lo largo de toda la vida en concomitancia con las distintas de la etapa.

Sostiene la pulsión y la fuerza que requiere ser satisfecha necesariamente, no obstante puede ser administrada en función a la conveniencia o a los afectos.

Dentro de la conveniencia que regula la práctica de la sexualidad nos encontramos con los sistemas de valores, así la sexualidad se va a ejercer de una forma u otra de acuerdo a los valores de la familia primeramente y luego de la persona.

Dentro de los afectos nos encontramos con aquellos que devienen de necesidades esencialmente humanas como cooperación, solidaridad, afectividad constructiva, equidad en las relaciones, respeto y reconocimiento para consigo mismo y para con el otro, cuidado hacia cada persona, anticipación de la realidad, creatividad, flexibilidad, comunicación explícita y honesta.

Valores morales y afectos entrelazados entre si acompañan la sexualidad, guiándola hacia la plenitud y la salud, o todo lo contrario.

"El sexo puede ser, según como se lo ejercite una fuente de alegría
y plenitud vital, o un motivo de sufrimiento y degradación.
"
Florencio Escardó

 

CBS

El centro, el eje de la sexualidad es el deseo - placer. Sin este contenido no hay sexualidad, ¡sin el deseo hacia el placer sexual la sexualidad es imposible!.

La sexualidad como capacidad exclusivamente humana desde el nacimiento deja de ser sexo instintivo.

El soporte biológico neuro - psíquico y los órganos de reproducción se entrelazan desde entonces con lo social dando paso a una nueva instancia que es la sexualidad.

  • Siendo su eje central y necesario el deseo - placer. Ambas tendencias son específicamente humanas. La negación de ello justamente define a la sexualidad humana como puramente instintiva, y así niega nuestra capacidad de abstracción y anticipación dada por un Sistema Nervioso Central, el cerebro, altamente diferenciado del animal. Dicho en otras palabras las teorías que niegan como central el deseo-placer en la sexualidad la están despojando de su carácter humano y la ponen a la altura del instinto animal que se resuelve por el impulso y para la procreación.
  • Se comienza a ser YO: persona. Individualidad que indica ser y cada vez mas diferenciado del resto, llegando a la adultez con una identidad definida, con conciencia de su ser único e irrepetible: sus necesidades, sensibilidades, apetencias, sentimientos, capacidades, valores, gustos etc.
  • En el pasaje a la sexualidad de a dos la elección de la persona requiere la atracción erótica llamada química o piel. El hecho de elegir cada uno desde sus apetencias y las sensaciones que el otro despierte es fundamental, como cualquier otra expresión humana esta elección está impregnada de afecto, como decíamos la sexualidad es orientación afectivo - erótica.
  • La tendencia al placer compartido, como componente necesario de la sexualidad, se va adquiriendo desde niño en el proceso de socialización formando esta necesidad para satisfacer determinadas necesidades y deseos.
  • La capacidad del cuidado propio y mutuo va a posibilitar, posteriormente a la maduración biológica, una sexualidad completa sana y satisfactoria.

Experiencias y vivencias en las que el conjunto de los componentes de la sexualidad se enriquecen y refuerzan mutuamente; encadenamiento continuo e inacabable que nos lleva a experiencias cada vez mas interesantes.

De la normalidad sexual a la perversión sexual

Dada la educación básicamente deformadora sobre la sexualidad nos encontramos con múltiples disturbios de su natural expresión.
Desde carencia de placeres a disfunciones sexuales la sexualidad suele convertirse en fuente de incomodidades y penurias que además repercuten en distintas enfermedades psicológicas, físicas, de la pareja, familiares y sociales. Todo como resultado de las deformaciones que desvirtúan la esencia de la sexualidad.

Las Cualidades Básicas de la Sexualidad son el conjunto de capacidades y posibilidades que tenemos todos al nacer para poder dar un destino natural a esta tendencia.

No obstante de la mano de intereses económicos e ideológicos estas se van desvirtuando al nivel de llegar a una sexualidad totalmente pervertida.

Vamos a detenernos en varias de las formas de lograrlo.

Cuando decimos que sexualidad es sexualidad queremos decir que es simplemente eso, lo cual quiere decir que no es procreación, transmisión de enfermedades, amor, deber, etc. Confundir estos términos o denominar a la sexualidad por algunos de esos aspectos constituye engaños que hacen a una comunicación deshonesta que consciente o inconscientemente confunde, desviando, degenerando, pervirtiendo la sexualidad.

El cercenamiento de sus facultades y factores posibilitadores comienza desde el mismo, momento en que se lo toma en brazos al recién nacido.

Veamos algunas de las variantes en que se despoja a la sexualidad de sus componentes básicos.

Partiendo del componente básico por excelencia: deseo – placer vemos como desde el impedir del autoerotismo de los hijos hasta las disfunciones sexuales, el deseo sexual se transforma en un un factor ajeno a si mismo.
La perversidad de este componente se hace clara en ejemplos como que tiene que ser una obligación el "cumplir con los deberes conyugales".
O bien desde el “no desearas” hasta el “hay que desear siempre” vemos dos caras de la misma moneda: el deseo genuino no está presente. La última variante es por demás paradojal y la encontramos en dichos como “yo siempre tengo ganas”, “¡ah!, yo siempre al palo” o “y, ¡como me voy a negar!”, deformación machista o patriarcal de la sexualidad espontánea, degeneración que sufre el hombre por lo imposición y la mujer por la espera.
Desde la prohibición del deseo a la creencia de que siempre tiene que estar se cercena a la sexualidad y a la pareja de su real naturaleza afectivo erótica.
De la misma forma se atenta contra este eje cuando la relación está sujeta a fenómenos ajenos al propio deseo y placer individual y mutuo, por ejemplo el tiempo determinado por "el tiempo que tiene que pasar entre una y otra" o que "tiene que pasar tanto tiempo desde que nos conocimos". . .
También tienen que pasar determinadas cosas como ser ver una salida, o ver determinada película, o estar en determinado lugar o circunstancia como para tener que tener deseo.
Si en estas circunstancias el deseo no llega todo mal y cada uno queda con su idea, mal con el otro, sin poder charlar de la falta de deseo por más que se den esas condiciones.

Hablando de la comunicación directa y honesta, si hay algún aspecto en donde esta falla por excelencia, es en el sexual.
El diálogo sobre la sexualidad es imprescindible en cualquier tipo de relación en donde ella se de, esto constituye una excelente forma de cuidado propio.
En la pareja y en general, este brilla por su ausencia, desde siempre se entiende por antonomasia que de esto no se habla.
Las dos caras de la misma moneda también presentes. No se habla de nada y se espera que el otro adivine todo, o bien se habla todo y en los momentos menos apropiados como, ser hablar de los problemas sexuales en medio de la relación sexual o inmediatamente después, momentos en que el razonamiento intelectual debe estar totalmente ausente y los sentidos solo están preparados para los diálogos eróticos que hablan de las sensaciones, los placeres, lo que se quiere o no, etc. También muchas veces, se habla todo a escala intelectual y no de lo que realmente se quiere, molesta, espera o se siente.

El yo no cuenta a la hora de verse forzado a hacer o dejarse hacer cosas sólo por que el otro lo quiere o se supone que lo quiere o por que en el sexo todo está permitido no teniendo en cuenta que todo está permitido con el límite de lo que el otro no quiere o le molesta.

Si pasamos a los desvíos de la cualidad elección afectivo erótica podemos ejemplificar con los dichos "le tapo la cara con una almohada y listo", "ya tiene edad", "conviene por. . .", "lo que importa es el amor", "lo otro ya vendrá cuando. . .", "pero es hermosa/o" . . . perversiones tomadas como lo más natural del mundo.

La cualidad del placer mutuo es a pervertir por ejemplo en las concepciones sobre el hecho de orgasmar juntos. En el caso que esto se busque como condición necesaria se hace omisión del disfrute conjunto de todo el juego erótico, queda de lado el estar con el otro en todo momento para acoplarse mutuamente en el placer conjunto, se tiene como objetivo solamente la penetración y el "acabar" juntos". En caso que se entienda que el orgasmo en conjunto es casi imposible y se da unas pocas veces en la vida se omite la búsqueda de ese momento de inconmensurable goce.

En todo esto, los psicólogos, médicos, psiquiatras y sexólogos, al ser miembros de la misma sociedad que engendradora de perversiones sexuales (esto es que pervierten la sexualidad natural expuesta en las Cualidades Básicas de la Sexualidad, no está de más repetirlo), constituyen un cuerpo favorecedor de las mismas.
Lo vemos en múltiples ejemplos en que para las disfunciones sexuales se medica y da deberes en forma indiscriminada y exclusiva o se trata a la sexualidad como amor y se aconsejan soluciones únicas. Está claro que estas actitudes implican mantenerse en un lugar de poder profesional con la consiguiente consecuencia de que la pareja o persona siga sosteniendo ese tipo de relación en la sexualidad, y resuelva o no la problemática que lo lleva a consulta, este aspecto de la vida en vez de resultar enriquecido resulta nuevamente deteriorado, deformado, empobrecido y especialmente digitado y dirigido por otro.

Respuesta Sexual

Componentes psicológicos que venimos mencionando se van formando con la personalidad y que quedaran constituyendo la sexualidad. La existencia de ellos garantiza la presencia de las distintas fases de la respuesta sexual. Por lo cual satisfactoria o no; normal o disfuncional no puede ser ni tratada, ni investigada, ni asistida parcialmente desde ninguna de las ciencias posibles, mucho menos desde la biología o el comportamiento condicionado, como por ejemplo la "cura" mediante medicamentos u obedeciendo tareas respectivamente.

Resp. Sexual

 

A: excitación sexual nula
D: deseo
0: placer inicial - juego amoroso
C: comienzo del juego erótico
II: fase de excitación controlable
II:: incremento involuntario
de la excitación.
I,II: meseta genital
III: aumento súbito de la excitación
IV: la mayor intensidad.
O: orgasmo
Resolución
V: reflujo de la excitación
plenitud
B: relajación completa

Las fases de la sexualidad son:
DESEO - EXCITACIÓN - ORGASMO - RESOLUCIÓN.


El esquema demuestra la importancia que tiene el despertar del deseo y el juego erótico previo al coito, dejando así la antigua tendencia a genitalizar la sexualidad. Del monto del deseo mutuamente sentido y de la amplitud y riqueza del juego erótico dependen la intensidad y plenitud de la satisfacción orgásmica y la satisfacción en la resolución con un relajamiento total.

El cuidado mutuo... el logro de cada vez mayor intimidad, el despliegue desinhibido y total de los deseos, el placer de cada instante sin presiones de ningún tipo, el poder largarse a las sensaciones, verbalizaciones y actitudes libremente y sin cuestionamientos; el diálogo fuera de la relación sexual, sin censura alguna.

RESPUESTA SEXUAL FEMENINA - Posibles variantes

RSF


RESPUESTA SEXUAL MASCULINA - Posibles variantes
ISM
Con distintas variantes las etapas de excitación y resolución se dan en forma equivalente en hombre y mujer, en tanto que en la etapa orgásmica la diferencia es que mientras la mujer puede hacer dos o más orgasmos el hombre luego de un orgasmo pasa al reflujo de la excitación, plenitud y relajación completa tras la cual entra en el períodos refractario, luego de este puede volver a tener una nueva excitación de acuerdo a los estímulos, la edad y el estado general en que se encuentra.

Cosmovisión acerca de la sexualidad

Nuestro psiquismo esta determinado por la actividad social: desde el nacimiento bagaje biológico heredado, funciones psíquicas y medio se interrelacionan en permanente y mutuo cambio; conformándose así nuestra personalidad exclusiva, con sus múltiples orientaciones de vida. El sexo biológico: instinto y aparato bio-fisiológico, se incluye, de igual forma, a la actividad psíquica como orientación afectiva-erótica; dando paso a una nueva organización: la sexualidad.

Su formación comienza con el nacimiento. Primeramente se interiorizan imágenes y sensaciones. Posteriormente se va enriqueciendo con la adquisición del lenguaje, los juegos, las fantasías etc., hasta tener la capacidad de realización total de la sexualidad, en la adolescencia, con la posibilidad de la relación de a dos en coito completo.

Hablamos de coito como culminación de la sexualidad. Dejando en claro que una vez lograda esta maduración, la sexualidad no se reduce solo a esto e implica mucho mas que un coito. Si bien la sexualidad no se define por el coito completo logrando los orgasmos por penetración, esta es la forma mas acabada de ella. El que no sea la única no indica que no sea la máxima.

Lo diferencial y definitorio de la sexualidad es la presencia del deseo y el placer. (ver los componentes básicos de la sexualidad).

Es la actividad que sufre mas deformaciones en su educación. Quedando totalmente desvirtuada en sus finalidades.

Naturalmente la sexualidad es una pertenencia exclusiva de cada persona, no obstante pasa a ser desde el nacimiento propiedad de todos.

La vida sexual de cada persona depende de su particular realidad histórica y actual.
Desde las vicisitudes de la situación presente hasta el momento del nacimiento, todo es posible. En caso de problemáticas o disfunciones de la sexualidad se abre un abanico de posibilidades de su origen desde el presente.
Las características psicológicas, las relaciones con la pareja y la familia actual y de origen son los puntos claves para vivir una sexualidad plena.

La limitación de la libertad de la actividad psíquica mediante la represión y deformación de la sexualidad es uno de los pilares más importantes en la formación de gente obediente y sumisa. Manteniendo desde la educación infantil la aceptación del autoritarismo.
La sexualidad se convierte entonces en relaciones penosas con consecuencias diversas que van desde problemáticas relacionales hasta enfermedades psíquicas, sexuales y físicas.

La deformación, desnaturalización, degeneración, desviación de la sexualidad además de provocar distintas enfermedades personales, familiares y sociales tiene como base el sostenimiento de mujeres y hombres sometidos.

Prevenir para el logro de personas sexualmente sanas y satisfechas, es la prevención de la salud en general.
La evolución histórica está dando cada vez más posibilidades de poder hacernos dueños de nuestra sexualidad con lo cual vamos creciendo y enriqueciéndonos hacia una sexualidad saludable.
En la evolución de una relación se crece cada vez más en la atracción erótica (que lleva a estremecer cada una de las células y sentir mariposas en el estómago con solo la mirada o el pensamiento de la otra persona), en el intercambio de sentimientos cada vez más importantes y profundo, en compartir caminos y vida, en relaciones sexuales innovadoras. . .; todo lo cual llevan a relaciones de confianza mutua en la que no hay reparos en desnudarse (literal y metafóricamente) libres de toda atadura de control y alerta. De allí en más el proyecto de pareja y hogar dichoso y sano es más posible.