Obesidad

Aproximación


Definimos a la obesidad como una enfermedad crónica manejable que trae consigo diversos problemas, muchos de estos son serios y pueden provocar diversos consecuencias en la salud, poniendo en riesgo, la vida de aquel que la padece.

Como problemática biopsicosocial es una cuestión compleja y sus causas combinan factores genéticos, psicológicos, conductuales, culturales etc.

Si bien es fundamental tratarla por las consecuencias que provoca en la salud del paciente, también es indispensable establecer los aspectos psicológicos que en la misma subyacen ya que estos son causa y efecto al mismo tiempo.

Considerando que vivimos en una cultura determinada y que esta tiene modos de valorar, de creer, de comportarse, en la que se establecen parámetros de lo que se debe ser, la persona con sobrepeso, en muchos casos, queda excluida.

Diversos estudios científicos han mostrado que, socialmente, se culpa a la persona de ser obesa por considerarla como un acto voluntario, haciendo juicios de valor a priori y por ende, descalificándola, pero, lo más grave de este modo de valorar es que, aquel que la sufre, lo cree de ella misma y se auto-excluye por sentirse un ser devaluado, estableciendo relaciones con los otros desde un lugar desigual por su baja autoestima, con una imagen corporal menospreciada y sintiéndose incapaz, hasta de, continuar una dieta. Muchos de los pacientes con exceso de peso se caracterizan por la falta de confianza en si mismos.

Operan creencias y mitos familiares y sociales en forma tal que conducen y modelan sus relaciones con los demás, su identidad esta atravesada por el “ser gordo” adjetivo que estigmatiza y condiciona toda sus acciones (afectivas, sexuales, laborales), estos aspectos negativos provocan una dura autocrítica y mayor ansiedad que provoca actitudes patológicas frente a la comida (ingesta voraz, comer de forma compulsiva etc.). Otras de las consecuencias puede ser la depresión o conductas antisociales (agresividad, retraimiento etc.) que refuerzan el ser que no se quiere ser, e instalándolo, en una encerrona que desde esta visión se percibe sin salida, en la que, la preocupación por el “comer o no”, ocupa gran parte de su energía y encubre los motivos que conducen a no poder construir otro sentido de la vida.

Los pacientes obesos o con sobrepeso sostienen mitos como, “tomo un vaso de agua y engordo”, “es un problema glandular”, “hago dieta y no adelgazo”, “no ceno”, etc.) los que lo llevan a considerarse victimas de sus padecimientos y circunstancias y no les permite controlar el problema, los que los enfrenta a decepciones constantes consigo mismo.

Si bien la obesidad es una enfermedad crónica, esta es manejable, es decir se puede dejar de ser gordo y es justamente en este aspecto donde la persona requiere de ayuda.

La asistencia integradora es lo adecuado, complementando los tratamientos de las distintas especialidades que requieren la atención de cada persona en particular.

La psicoterapia debe tener en cuenta también una integración de la persona en sus distintos aspectos.
El poder identificar cuáles son los factores que inciden en el aumento de peso, como así también, los que imposibilitan el control del mismo es el paso inicial para que el paciente acepte su realidad y comience a transformar las experiencias internalizadas de frustración en acciones donde el sentir y el pensar estén en función de un proyecto de vida diferente.