Estrategias II

Estrategias terapéuticas:
Parámetros a tener en cuenta.

A partir de objetivos generales y una metodología de trabajo, las estrategias integradoras son pertinentes a los objetivos específicos y a las características particulares de cada tratamiento, cada persona y cada momento.

En el contexto psicoterapéutico general cuando hablamos de persona o paciente
también caben las opciones de pareja o familia en asistencia.

Coherentemente con los objetivos generales – autonomía y autogestión – la metodología de trabajo es la investigación conjunta.

En este marco psicoterapéutico la estrategia adecuada a cada situación y persona es el arte de equilibrar lo más adecuadamente posible la justa medida de acercamiento afectivo y dirección terapéutica. Esto es, establecer una relación afectiva psicoterapéutica flexible, creativa, respetuosa e inteligente, basada en conocimientos específicos adecuados.

Un parámetro que indica como ajustar estos tipos de relacionamiento terapéutico es la resonancia. Estar atentos a que nos provoca este sistema en el que estamos inmersos como terapeutas para poder discernir en cuanto a los próximos pasos. El impacto puede ser leve o fuerte, mas afectivo que intelectual o viceversa y/o puesto en una acción sin que la hayamos calculado; cualquier cosa de estas que nos detiene en el fluir relacional y nos hace un eco interno, indica que desviemos la atención hacia el ajuste de la estrategia con el consecuente cambio operativo y búsqueda de los próximos pasos o técnicas que se necesitan.
Cuando el impacto va dirigido a una resonancia personal es material de reflexión y estudio (en el momento o posterior) a fin de no estar moviendo fichas por comparación fenoménica. La resonancia comparativa puede ser de la historia personal, familiar o de terceros, incluidos otros pacientes.

Otro parámetro es la incomodidad que indica que ese no es el camino o que hace falta un cambio.

También puede ser la espontánea asociación que surge como necesidad de hilar un encadenamiento histórico tanto sea de la persona como de la terapia o de esa sesión.

Embotamiento, aburrimiento, fastidio, son parámetros emocionales y saber que hacer con ellos primordial.

Captados algunos de estos indicios se ve seguidamente como regular las estrategias ya sea bajo la utilización de intervenciones terapéuticas u otro tipo de técnicas, modalidad de dirección, focalizaciones etc.
EstrategiasParametros
¿Se requiere tomar distancia afectiva?....
Como y cuando: Esta estrategia se encuentra ligada a la  necesidad de pasar a un plano más racional a fin de, por ejemplo, sintetizar, sacar conclusiones, armar una intervención terapéutica, evitar el avasallamiento de personalidades manipuladoras o dominantes.
Las formas de lograrlo van desde el uso de un guardapolvo o escritorio a un cambio simple de postura en el asiento, que en conjunto, apuntan al cambio interno que significa dar relevancia a las funciones intelectuales – cognitivas, dejando entre paréntesis los sentimientos y emociones en forma de figura - fondo.

Por otra parte la menor distancia afectiva requiere una regulación constante a fin de no extralimitarse y confundir los tantos en cuanto a una relación terapéutica y otro tipo de relaciones. Cuando se implemente mayor acercamiento afectivo se controlan al mismo tiempo la sintonía con la persona, los gestos, actitudes que son adecuados para ello y el momento de que algún indicio indique nuevamente el cambio. Es en definitiva un desdoblamiento necesario.
La responsabilidad de sostener una relación terapéutica adecuada es del terapeuta.

Paralelamente, otro parámetro, la escucha pasa por tres pasos importantes en las sesiones. Va desde un co-vivir involucrados en el relato y participando a la par (pensando solamente en lo que dice la persona y compartiéndolo), pasando por un procesamiento intelectual del material trabajado entre ambas partes y llegando a la intervención terapéutica. Este orden no es el necesario desde el comienzo de la sesión.
Este procesamiento interno que indica asociación, reflexión, pensamiento lógico, etc. se suele dar espontáneamente o bien lo programamos en base al momento de la sesión o a los indicios.

En la metodología de trabajo que proponemos: investigación conjunta el tipo de relación adecuada depende de cada circunstancia.
Este es un juego dialéctico mediante el cual se tiene que ir pasando de menor a mayor autonomía, no siendo el paciente el responsable de ubicar la estrategia pertinente.
Es rol exclusivo del terapeuta pensar, sopesar y hacer los cambios adecuados en la relación.

Por lo descripto resulta oportuno desarrollar lo que consideramos parámetros de salud y algunas capacidades necesarias del terapeuta, las cuales se ponen en juego en el encuadre.

Los primeros son: flexibilidad – creatividad – Cualidades Básicas de la Personalidad – coherencia y conocimiento de Sentido de Vida.

Definimos las capacidades necesarias del terapeuta como sentido común, intuición y contacto afectivo de forma paritaria y equitativa.

Es de suma importancia trabajar en un campo distenso al menos a nivel personal del terapéuta.
En lo posible trasmitir interferencias o incomodidades, siempre y cuando aporten como recursos terapéuticos, o a lo sumo no perjudiquen.