TOCH - Orientación Sexual

Trastorno Obsesivo Compulsivo sobre la Orientación Sexual

Problemas psicológicos, sexuales y relacionales que no tienen que ver con la orientación sexual

Los ejemplos citados son extraídos de testimonios y preguntas de los foros.
En Psicología Integradora nos movemos con parámetros de salud mental que llamamos Cualidades Básicas de la Personalidad. CBP (ver http://www.es-asi.com.ar/CBP).
En el tipo de personalidad que da pie a estos trastornos están debilitadas fundamentalmente las siguientes CBP: identidad, discernimiento y flexibilidad.

Dentro de este trastorno tener miedo de ser homosexual no es fobia, es miedo a dejar de ser lo que uno es, es el miedo a perder la propia identidad, lo cual está explicado en otros artículos y notas del foro.
La homofobia, en tal caso, es uno de los factores que favorecen la aparición de este contenido, es un elemento importante -no necesario- qué, cuando está, pesa bastante; es una característica que depende de la baja tolerancia a las diferencias personales.

Hay que diferenciar cuando los pensamientos y fantasías son intrusivos, invasivos y cuando son provocados para comprobarse si es hétero u homosexual.
Los intrusivos aparecen en forma inesperada, ellos pueden ser imágenes, fantasías, dudas e ideas fijas y siguen apareciendo por tiempo indeterminado, aún cuando se vayan resolviendo los problemas profundos, aún cuando se esté saliendo del trastorno y se vaya afianzando la seguridad de la propia orientación sexual. En gran parte esto se debe a que se ha producido un acostumbramiento, por ser tan repetidos, en un tiempo prolongado y con carácter traumático, lo cual favorece que el cerebro siga produciendo esas imágenes y fantasías. Hay que tener en cuenta que la mayor cantidad de reiteración de ellos, luego de los primeros intrusivos, son voluntarios por la compulsión a la comprobación, lo cual indica que hay un forzamiento a repetir el circuito estímulo-respuesta y de esta forma que se vuelve condicionado.
Además tengamos en cuenta que los síntomas persisten hasta que se resuelven el conjunto de sus causas, en este sentido es mejor que permanezcan como alerta y no se tapen. En tanto se esté analizando las causas para resolver, la aparición intrusiva de imágenes y fantasías tendrían que pasar sin pena ni gloria, no hay que preocuparse o alarmarse con ellos, es muy importante no volver a desubicarse con estos fenómenos y seguir ocupados en resolver los problemas internos y relacionales que traban en la vida con estos síntomas tan devastadores.
Por otra parte hay que tener en cuenta que este tipo de fenómenos psicológicos (imágenes, fantasías y dudas) inesperados, alejados de cualquier deseo o espera, se nos aparecen a todos, y los desechamos prontamente por considerarlos ajenos a uno. En este sentido uno de los objetivos terapéuticos es lograr la capacidad de discernir lo falso de lo verdadero de cualquier alternativa que aparezca posible, en especial si pone en juego la propia identidad y aspectos esenciales de cada uno, con estas capacidades cuando aparecen contenidos que son ilógicos e irreales, se los ve como tales y se descarten tan rápido como vinieron, muchas veces suelen hasta divertir por lo “locos” que son, sin que pasen a ser aspectos a comprobar y sin que deriven en ideas fijas.

Este trastorno es como un gran imán que aparece a partir de fenómenos naturales y a medida que pasa el tiempo se va ensanchando y tomando más potencia,  imán al que se pega todo hecho que guarde alguna relación por más mínima que sea.
Nos recuerda un cuento de ciencia ficción de Lukodianov, I. y Voiskunski, E: “La columna negra”, que leí por los años 70, en él aparecía un imán al ras de la tierra que se iba agrandando, ensanchando y tomando cada vez más poder de atracción, por lo que vamos a llamar a este trastorno “la columna negra” o “el gran imán”, así le vamos sacando rótulos patológicos y reflexionamos desde los problemas y contenidos y no desde un título.

Uno de los primeros hechos que atrae esta columna negra son experiencias infantiles, algunas placenteras, otras traumáticas; especialmente si fueron muy repetidas cualquiera de ellas:

  • Juegos sexuales infantiles con el mismo género.
  • Abusos sexuales de cualquier tipo.
  • Auto estimulación sexual muy temprana, evaluadas por personas con autoridad para el niño como degeneradas.
  • Observación de producciones gay con la consecuente excitación muchas veces seguida de masturbación.
  • Ser tratado como homosexual, un claro ejemplo acá es la historia de Manuel, su padre lo trataba de gay. Estos también son episodios traumáticos por la fuerza y el poder que tiene un veredicto del padre y en una edad en que ni siquiera se le puede dar significado al término; además en este contexto y con un padre muy autoritario lo más posible es que esa denominación haya funcionado como dogma, contra lo que no se puede hacer nada si no se desacraliza la figura del padre y sus “verdades” absolutas e irrebatibles. Este es un punto muy importante para tratar en la psicoterapia.
  • Ser burlado, en la infancia o pubertad por amigos o compañeros, como puto, marica, afeminado, que se la come, etc, o bien como machona, varonera, hombrecito, marimacho, etc. Téngase en cuenta, dadas las características de personalidad, que desde los primeros años se tiene una gran sensibilidad por la opinión ajena, lo que  provoca ser centro de esas cargadas en tanto los otros niños se dan cuenta que pegaban en el blanco, con lo cual dichas adjetivaciones quedaban reforzadas.

Estas experiencias se eslabonan, creando cadenas de autoimágenes que van quedando gravadas, aún cuando sean olvidadas porque la propia orientación sexual las aparta de la conciencia, y aparecen atraídas por el gran imán.
Esta columna negra aparece por razones relacionadas con problemas psicológicos, vínculos dependientes y con el momento histórico que se está viviendo, lo que nada tienen que ver con la orientación sexual.

Recapitulando, fenómenos psicológicos normales se complican en una sumatoria que, por lo menos, contiene: imágenes que han quedado registradas + determinadas características de la personalidad + problemas psicológicos + dificultades en superar crisis vitales que implican ir hacia la autonomía.
En  tanto en la pubertad se hayan desplegado las inclinaciones que definen la orientación afectivo/erótica hacia el sexo opuesto se puede decir que, por más reiteradas que hayan sido  dichas experiencias infantiles, la propia orientación es heterosexual, es más: es definidamente heterosexual en tanto se expresa igualmente y a pesar de estos encadenamientos. Volvemos así entonces a especificar una vez más cuando estos problemas dependen de conflictos psicológicos y no de la orientación sexual.

Vamos nuevamente a la aparición involuntaria de pensamientos e imágenes, ellos al tiempo comienzan a ser automáticos, a semejanza de los reflejos condicionados, al darse algún estímulo aparecen, estímulos que son individuales, como ser una sensación física, algo que se ve o escucha, etc. y nada tiene que ver con el deseo sexual. A su vez su aparición activa el gran imán desencadenando nuevamente (“otra vez sopa”) la bola de nieve.

Vamos a destacar acá los efectos de la pornografía en el sentido de alimentar más el acondicionamiento a las imágenes que no son propias de la orientación afectivo/erótica.
No solamente la porno homosexual va a redundar en más de lo mismo, produciendo refuerzo de las imágenes y fantasías condicionadas, la porno heterosexual también, por el hecho de que es imposible que la mirada no se detenga en la persona del mismo sexo y que estas imágenes exciten aún más, pues es en el ritmo que se anda y además es lo que se sentiría en esa situación, tal como lo cuenta Hika  “me he dado cuenta de que si me excita ver a la mujer desnuda, pero siempre en un contexto sexual, siempre en imagen o en video, esto lo se, porque cuando he tenido una mujer delante desnuda no se me ha movido nada...”.
A través de la pornografía homo o heterosexual se absorben más eslabones que se encadenan para ser atraídos por la columna negra, prolongando en el tiempo los síntomas de dudas, ideas fijas y más compulsiones a la comprobación.
De todas formas, aún cuando no se esté sufriendo este tipo de trastorno, es recomendable valerse más de las fantasías personales cuando se desea “hacerse el bocho” o masturbarse, pues en las películas lo que se ve es la producción de otros, es ajeno, es lo que otros harían, en cambio las fantasías que salen de las propias necesidades y las propias características tienen el sello de la independencia, la creatividad y la libertad, todos condimentos necesarios en la sexualidad.

Es preciso en este punto volver a indicar que hacer a nivel conductual con este cúmulo de síntomas, como para aliviarlos, alivio que está lejos de la resolución, resolución que se adquiere mediante psicoterapias adecuadas, estas técnicas cognitivo conductuales sirven para aplacar el síntoma al igual que un medicamento, pero no cura.
A las imágenes, dudas y fantasías hay que matarlas con la indiferencia, vienen y se van, es bueno construir una frase propia que sea corta, como ser “ufff, ya vino de nuevo estas idiotez, buen, ya se va a ir” y no darle más importancia que eso, que pasen sin pena y sin gloria. Dejarlas allí hasta que se les antojen irse solas, total que no van a estar más que si se hacen drama por ellas y además se ahorran el drama.
Es indicado, sí, frenar las comprobaciones, sean las que sean (mirar a alguien a ver que pasa, ver porno, presionarse a las fantasías, forzar que una persona -de cualquier sexo- excite, etc.), con la finalidad de no fortalecer la columna negra.
Vamos a aclarar algunos puntos sobre esto:

  1. La importancia de dejar de ser dominados por los impulsos y comenzar a dominarlos uno, para ello somos seres pensantes. Paradojalmente una de las características que hacen entrar en la columna negra es la necesidad de control y dominio de todo, y cuando están en ella se dejan dominar por impulsos absurdos.
    Si bien para cambiar estas características se necesita de la ayuda profesional es posible ir disminuyendo estos síntomas a nivel conductual, es cuestión, por ejemplo, de poder conectarse con las propias capacidades de dominio de si mismo (sin que por ello se pase a la ilusión de poder dominarlo todo) y manejarse con la voluntad para no quedar presos del impulso.
  2. Es una conducta ritual para asegurarse el control o dominio en un área en la que no es necesaria la comprobación, el resultado de estas “comprobaciones” no definen la orientación afectivo/erótica; mientras que se deja de lado el área que sí la define, que es la propia historia, esta sí es necesario dominar ya que en ella –en la historia personal– se concreta la identidad, siendo las distintas orientaciones individuales de la vida un componente básico de la misma.
    Tener dominio de la propia historia y conocer a partir de ella que hechos demuestran la orientación sexual es un reconocimiento necesario que van a lograr con la psicoterapia,  mientras tanto a nivel conductual en vez de comprobar con esas conductas pueden frenarlas desde estas reflexiones.
  3. En el conocimiento de los hechos que definen la orientación sexual hay que tener en claro que ninguna expresión aislada, como las que buscan con las compulsiones, la comprueba. Sobre esto el poder decirse una frase corta ante el impulso puede ayudar a contenerlo, por ejemplo “con esto no compruebo nada”.
  4. Cuando ataca la compulsión a la comprobación poder discernir entre: a) poder dar rienda suelta a legitimas necesidades y b) el logro de no realizar, así como así, lo que el impulso manda. Somos seres racionales que a la hora de parar tentaciones podemos hacerlo, fortalecer esta capacidad en función de no ocasionar daños (propios y/o ajenos) es fundamental.
  5. Aclarando los puntos anteriores, se llega a la conclusión que llevando a cabo las compulsiones en realidad se está reprimiendo la propia sexualidad, sin embargo la creencia es que si no hacen reprimen la homosexualidad. Al ser atraídos por el gran imán esos actos, pesan y mucho en la inhibición de la sexualidad genuina, que es la que se ha expresado en todo el sentido afectivo/erótico desde los comienzos de la misma.

El manejar los síntomas y no dejarse manejar por ellos es muy difícil en las compulsiones, se hace lo que se puede, si se trabajan más y más consigo mismo van a evolucionar hasta resolver, con estos problemas hay que remar bastante, sin prisa pero sin pausa y con psicoterapia, disculpen la insistencia al respecto, pero las ilusiones de omnipotencia hace que se crean resolver todo, ya y solos, a partir de mejorías por haber tomado alguna que otra medida, que si bien son necesarias no son suficientes.

Venimos viendo que una de las formas es desactivar el condicionamiento, es desacostumbrarse a producir esas imágenes, fantasías y pensamientos, una de las formas de lograrlo es no oponerles fuerzas contrarias. estas sólo logran producirlas más, por ello que no hay que evitarlas, o taparlas, ni hacer alguna resistencia para que se vayan. Si cuando irrumpen no se les da importancia van a comenzar a perder fortaleza. Por otra parte también se trata de potenciar cada vez más las fantasías e imágenes sexuales genuinas, es decir las de la propia orientación efectivo/erótica, las mismas están desde el comienzo del romanticismo y de la sexualidad; a medida que se evoluciona en resolver aparecen realidades, imágenes y sensaciones con el otro sexo, ellas son familiares por haberlas vivido y se las reconocen como propias.
En este camino, la evitación de la comprobación va a ser cada vez más posible, en tanto va cambiando por algo saludable, como ser el conocerse más a uno mismo y encontrarse cada vez más libres.
Si la respuesta acostumbrada va dejando de darse el condicionamiento se debilita y empieza a extinguirse.

Como decíamos, a esta columna negra son atraídas experiencias sexuales tempranas y de mucha intensidad. Experiencias que, además, derivan en hipersexualidad que lleva a conductas que parecen no tener techo, especialmente a la hora de la revolución hormonal, en verdad el no tener límites es una falsa creencia que viene de tabúes y culpas.
En la pubertad se encuentran formas de autoplacer de todo tipo y de múltiples maneras, con imágenes y fantasías, con estimulaciones gráficas y fílmicas, con objetos y también con animales; exaltación sexual qué, contrapuesta a una moral clerical originan autoimágenes de degenerados y perversos. Autoimagen que derivan en confundir la identidad personal y creerse capás de cualquier cosa, o en creencias de poder realizar a nivel sexual lo que no se realizaría jamás, o bien en tomar conductas sexuales como determinantes en la orientación sexual.
Naturalmente en la pubertad la excitación sexual aparece en cualquier momento y circunstancia, aún cuando no haya estímulos sexuales directos, para pasar a estar presente ni bien haya un estímulo sexual, por más débil o bizarro que este sea, sumándole la hipersexualidad con la que ya se viene se suele estar excitada/o casi constantemente.
Con o sin hipersexualidad esta gran actividad sexual comienza a mermar durante la adolescencia, se pasa a otra etapa en donde el funcionamiento físico/hormonal se equilibra, la actividad social se abre con más caminos, se avanza en madurez afectiva e intelectual, se incorporan más actividades, comienzan los proyectos futuros de despliegue en todos los sentidos, etc.; muchos jóvenes creen que el alboroto sexual lo van a mantener para siempre, y se torna necesario seguir con las mismas respuestas en esta área, el no resignarse a perder esa gran actividad sexual se va derivando a la búsqueda de cualquier estímulo para sostenerla. Estos son eslabones que se encadenan para favorecer los síntomas que estamos viendo: necesidad de mantener la actividad sexual en forma casi permanente, conseguirla a toda costa, generar cualquier estímulos para su logro, autoimagen de degeneración. . . y así de corrido cada uno de estos eslabones va pegándose al gran imán, cuando este aparece, derivando en aumentar dudas, ideas fijas y compulsiones.

En tanto la cantidad y calidad de energías puestas en estos conflictos derivan en bajar el erotismo con el sexo opuesto, las características de buscar la quinta pata al gato, hacen fortalecer más la columna negra, generando más las imágenes con el mismo sexo. Se puede decir que esta falsa relación -baja la energía sexual = ser gay- en aumento directamente proporcional va debilitando los circuitos de imágenes heterosexuales y alimentando en forma de más condicionamientos los contrarios. Con esto se ve más claramente que lo que realmente se está reprimiendo es la propia sexualidad, que es de naturaleza heterosexual cuando de estos cuadros se trata. Como reflexiona Lobo Estepario “el TOC ataca a lo que más queremos o nos hace autocumplir nuestras mas funestas profecías”, se va cumpliendo una profecía que quien sabe de donde sale, cada uno tiene que ir viendo de donde.
El tema de ir realizando una profecía autocumplidora nos deriva nuevamente a la importancia de los dogmas. La tendencias a la perfección generan un importante grado de inseguridad, constantemente se duda de hacer una u otra cosa, de tomar o no una decisión, se está pendiente a no equivocarse, a no perder la mejor oportunidad. . . entonces para mayor seguridad, se comienza a andar por la vida basados en ideas que reciben de no se sabe que deidad, la fascinación que les crea quienes se erigen en un trono de superioridad hace que crean cualquier afirmación que baje tal cual tabla de Moisés. Es así, las profecías autocumplidoras surgen desde esas “autoridades divinas” que comienzan con los padres, y siguen con personajes que siempre se encuentran en la vida cuando se están buscando las verdades reveladas y absolutas que aseguran la perfección, personajes que siempre hay dispuestos a informarnos todo, hasta quien es uno mismo.
Verdades y vaticinios que se convierten en objetos que se pegan al gran imán, atrayendo a su vez las imágenes y fantasías intrusivas que funcionan como reflejos automáticos. Siempre hubo un “ser superior” que algo sentenció  al respecto, cuando algo de alguna “VERDAD” llega cerca de la conciencia se activan esas imágenes.

Es así, la columna negra se hace cada vez más potente y es redonda, todo gira sobre su eje, formando una espiral descendente en tanto no se resuelvan sus causas psicológicas y relacionales.

Dado este encadenamiento que acabamos de ver es necesario:
Cuando algo se pega al imán poder reflexionar de que se trata lo antes posible, por ejemplo se puede llegar pronto a conclusiones como llegó Lucía “es un hongo vaginal que no me deja disfrutar del sexo, y nada que ver con mi orientación sexual”.

Un camino a transitar es reforzar la capacidad de pérdidas en tanto estas sean necesarias para evolucionar, en este sentido es bajar las expectativas de grandiosas y constantes excitaciones, esto es producto de una edad y ya fue; el cambio indica poder avanzar en la vida abandonando lo que las características personales y relacionales que corresponde a la etapa que se está dejando. Como en todo pasaje de etapa: algo se pierde y mucho se gana. Así como se pierde la efervescencia sexual y se gana en calidad afectivo/erótica, también se pierden los protectores vínculos infantiles y se gana la autonomía mediante la cual se es el protagonista de la propia vida.
Poder aceptar no elegir siempre lo mejor, equivocarse, quedar mal, perder oportunidades, no ser queridos por todos, no contar más con amores incondicionales, etc. es el imprescindible costo para  evolucionar en la vida. En tanto se elija confiar más en otros para no tener esos riesgos no se va por el propio camino, entonces ni se sabe por donde se va.
Revisar los códigos morales, pasar a tener los propios en donde, por ejemplo, el esparcimiento sexual no sean tan indiscriminado como lo son en determinadas etapas, ni tan ausentes como se impone desde una cultura opresora y monástica.
Madurar no es perder la capacidad de juego, ni la espontaneidad, tampoco la alegría, la risa y la diversión fácil, es lograr proyectos autónomos y construir la propia ética de vida que no son la de los padres, ni hermanos, ni amigos, ni terapeutas; las autoridades irrebatibles acaban con la infancia.

Una perspectiva terapéutica necesaria para este problema tiene como objetivo llegar al verdadero conocimiento (intelectual y afectivo) de la identidad personal, es necesario adquirir la seguridad de quien es uno y dejar de poner en duda los atributos y aspectos determinantes, fundamentales y esenciales. Una forma de lograrlo es discernir cada vez más entre cualquier producción mental (imaginación, pensamiento, deseo, sueños, etc.) de la realidad y de quien es uno, lo que producimos mentalmente suele guardar o no relación con lo que se va a realizar y con lo que cada uno es. Para ser y hacer cosas hace falta mucho más que pensamientos, ideas, deseos, fantasías, imágenes.

También es habitual que existan problemas o disfunciones sexuales, como ser disfunción de la excitación, estos suelen ser ocasionados por las necesidades de perfección, por estar centrados en la imagen que se da, por tomar dificultades como fracasos, por querer controlar y manejar todo; no obstante pasa a ser otro objeto atraído por la columna negra sin tener nada que ver con ella.
Las disfunciones sexuales son un problema a resolver sea cual sea la orientación sexual. Ningún problema sexual determina la orientación sexual.

Es necesario que tengan muy en cuenta el tipo de crisis que está por detrás, como lo escribí hace poco en respuesta a Hika, generalmente es la crisis de pasar a la adultez, el hecho de ir hacia la autonomía está trabado por uno y por el sistema familiar, también se ve esto muy claramente en la historia de Lobo Estepario, de Ringo y tantos otros.
En este sentido concuerdo con Luz sobre que estas crisis por más tremendas que sean son salvadoras, pues es un puente que comienza para atravesar y llegar al otro lado, a la autonomía, que se busca para poder salir al propio camino de la vida; pasa que cuesta mucho hacerlo, pasa que cuentan con relaciones muy dependientes y cambiarlas les está siendo muy difícil, tan difícil que cuando ven que pueden atravesar el puente vuelven corriendo al otro lado.

Una mañana nos regalaron un conejo de Indias.
Llego a casa enjaulado.
Al mediodía, le abrí la puerta de la jaula.
Volví a casa al anochecer y lo encontré tal como lo había dejado:
jaula adentro, pegado a los barrotes, temblando del miedo a la libertad.
Eduardo Galeano

Por esto la psicoterapia tiene que tener el objetivo del logro de la independencia y poder tratar las trabas que hay para lograr la apertura de la familia de origen, apertura que no significa quiebre de las relaciones, significa autonomía de todos como seres adultos, significa el derechos de todos –sean padres o sean hijos- de ser como son y como eligen ser.
Es el momento de dejar de estar encerrados en estos síntomas, y son estos síntomas los que les permiten acudir al apoyo profesional para poder desatarse de ataduras, de lo contrario les van a limitar de por vida.

La jaula está abierta, si quieren pueden ir atravesando el camino de la salida, cruzar el puente y encontrar un frondoso lugar nuevo.

"La libertad, cuando empieza a echar raíces,
es una planta de rápido crecimiento."
George Washington


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Especializaciones: clínica, pareja, familia y sexualidad
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